
43 Marías
Tomá el
cuerpo despedazado de tu hijo, así como Miguel Ángel lo puso en tus regazos.
Como aquella
pecadora hizo, limpiá las heridas de los clavos con tus lágrimas.
María,
humana
María,
en tu cara
demacrada,
por las
interminables noches,
nadan garrapatas,
surcan
espasmos migratorios
de un
atardecer palestino
María,
en la médula
tuya
cabalga una
tormenta de granizo,
y el
monstruo tragaire te asola,
devora tu
respiración,
asusta tus
labios y tu pecho.
María,
tus huesos
tienen un ataque de pánico
y no saben
qué hacer para sostenerse.
Tu vientre
quiere reventar y espolvorear por los aires
Flores
muertas
Mariposas
enfermas
¡María!
¡tus senos
que amamantaron
quieren
resquebrajarse
y
desparramar su leche
a modo de
protesta contra el cielo!
Humilde
María,
María,
hermosa
María...
Le llaman
María a aquella,
a la que le
matan a un hijo inocente,
hay una,
por cada
estudiante.
Ginger es
el nombre del trasvesti que se acercó a preguntarme cómo estaba, la noche que
vomitaba pedazos de hígado en una esquina de Los Ángeles
Beksinski
le maquilló como Nefertiti
terciopelo
que hipnotiza con su mirada
sube por mi espalda
clava sus colmillos en el hipotálamo
sube por mi espalda
clava sus colmillos en el hipotálamo
-fría
garúa que eriza los vellos del esqueleto-
¡AJ!
¡AJ!
¡AJ!
¡AJ!
(y en
medio de aquella escena
me di
cuenta de que
en la caricia piadosa
de esa mirada pecadora
en la caricia piadosa
de esa mirada pecadora
cabía la belleza de la noche
entendí
que dentro de la oscuridad de unos párpados maquillados
que dentro de la oscuridad de unos párpados maquillados
no había
iris sino nebulosa
y colapsa
mi universo, fabrica soles que dan calor a dos palmas que asustadas tiemblan,
como si sostuvieran helio compuesto por átomos de tristeza, y transformaran mis
desechos de vino fousforecente en el brillo atómico redentor de la fe absurda
Llora acera
Llora por
tus penas
Has visto
la liberación de la humanidad
Haz de
ver la re-creación
Abrázame
Recíbeme
entre tus grietas
que las brisas
lleven los miedos
Así poblé
el mundo nouménico con mi sola presencia
Soy el todo y la nada
Soy el todo y la nada
Los
cúasares yacen en mi palma
Los enigmas ya no son diamantes oscuros
el Sinsentido es solo un talismán que llevo en el pecho y que arrojaré por un caño.
He de imponer mis manos sobre la luz y la oscuridad.
He de imponer las palabras a los solsticios para que versen sobre cómo se desbarata la naturaleza humana
Los enigmas ya no son diamantes oscuros
el Sinsentido es solo un talismán que llevo en el pecho y que arrojaré por un caño.
He de imponer mis manos sobre la luz y la oscuridad.
He de imponer las palabras a los solsticios para que versen sobre cómo se desbarata la naturaleza humana
como
hojas
caen
hojas
que
caen
He de imperializar y rebelar
estas flores de poró, para convertirlas en colibríes tulipanes que volarán
sobre el corazón apunto de ocultarse, en el horizonte volátil del
ser. Vi que caían,
caían,
como los hombres que llueven hacia el abismo fascinante.
caían,
como los hombres que llueven hacia el abismo fascinante.
Mientras
Liszt se desquicia en los pentagramas retorcidos de imágenes destructoras
Teclas
demencia
Violines
desahuciados y guitarras eléctricas distorsionadas que se contorsionan en
edenes dantescos
La obra
está hecha
La suerte
está echada
Yo, hombre
mortal, rujo
que
desafié el non plus ultra de lo que podíamos cruzar
Contemplen
mi pasión)
¡AJ!
-Noc
tem
tem
Noc
tem
tem
-Disculpe,
¿está bien?
-No.
Váyase.
-------------------------------------------------
Danny Solano Gómez: Cartago (1987). Periodista. Integrante, desde 2014, del Taller: “Del poema a la arquitectura del poemario”, impartido por Melvyn Aguilar y Cristian Marcelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario