lunes, 27 de abril de 2015

Ileana calero


 Ilewana Calero

























Si los cerdos volaran

En encierros, amontonados
como bestias sin esencia
hay intentos de sobrevivir,
escalan egos malolientes,
Y de barrera en barrera
Huir del túnel que se estrecha al final,
Sin firmar la última página exudada del tiempo
porque sin alas ante la muerte

Solo queda chillar.


Bay Area Rapid Transit

Se detiene sin razón
y por la ventana paredes de cemento
me acercan al frío.
Cuento uno, dos, hasta diez
y pierdo la cuenta.
Un filipino me consuela
en un inglés que no traduzco.
A mi lado el miedo,
convierte cinco minutos en décadas,
suficientes
para contar mis arrugas

y escribir este poema.



Moleskine

Con la intención de no olvidar
-un molesquín-.
En la primera hoja una promesa,
el esbozo de un poema sin título,
alguna lista de compras como herejía.
En una esquina
El cappuccino deja mancha,
por si se ofrece
un número de teléfono,
palabras que un tachón autocensura,
menos, el lugar donde dejé el cuadernillo.

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Ileana Calero Morales: Managua, Nicaragua (1963). Reside en Costa Rica desde su infancia. Realizó estudios en Dibujo Arquitectónico, Enseñanza de las Artes Plásticas en el área de pintura al óleo en la Universidad de Costa Rica, además es Bachiller en Publicidad de la Universidad Latina de Costa Rica. Ha participado en diversos Talleres de Creación Literaria, actualmente es miembro activo del Taller Literario La Parrilla, San Antonio de Belén. Trabaja para la Asociación Cultural El Guapinol como instructora y colaboradora del Programa de Sensibilización Cultural que se imparte en las escuelas primarias del cantón de San Antonio de Belén en Heredia.



miércoles, 22 de abril de 2015

Cristian Marcelo

 Cristian Marcelo

No llores, vieja araña. Ya HABRÁ TIEMPO DE TEJER PUDRIDEROS Y MAZMORRAS, tiempo de advertirle al tiempo todo el tiempo. Las gotas caen huecas, araña mía, y un polvo amargo se eleva hasta el cielo.


Obscenamente en tierra

Crecí en un puerto, 
mirando los barcos anclarse cerca de las estrellas
         y a los marineros estallar obscenamente en tierra.
Adela Quirós

No conocí el mar hasta el verano,
crecí en un pueblo lluvioso,
en un infierno tropical,
con gallinas degolladas,
conejos desollados
y tepezcuintes fritos.

Me trajeron a una ciudad de risas y mendrugos,
y no vi un zopilote
hasta que la muerte bailó
sobre la ausencia de mi perro.
Para hallar las pistas de una encrucijada,
busquen un hervidero de ángeles,
un horizonte con una lámpara de pilas.

Ahora vierto el mar
sobre las máscaras,
el azul, sobre los trastos,
y la delicadeza, sobre una mesa sordomuda.
Las esperanzas pasaron por mi sueño,
pasaron años,
trompos,
lunas llenas.
Sostengo lo que soy con solo un dedo,
lo que no soy con tinta negra,
lo que pude ser con un papiro,
lo que podría ser con furia, asco y alegría.

Todo está, menos el mar.
A usted le dejo su gusto por la espuma,
la sal y la arena del reloj.

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Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad Nacional. Perteneció al taller literario “Francisco Zúñiga Díaz”, del que fue director de las publicaciones: Semblanza, Frondas y la Biblioteca del Café entre 1992-1996. Participó en el Encuentro Nacional de Escritores (1996), celebrado en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica. Fue incluido en el estudio Voces tatuadas (Crónica de la poesía costarricense 1970-2004) de Jorge Boccanera. Ha publicado tres libros de poesía: Todo es lo mismo y no es lo mismo (1994) Entre dos oscuridades (1996) y  Fragmentos Fantasmas (2000) uno de ensayos Las esferas de memoria (2004) y en el 2012  presenta su último poemario publicado Corriente subterránea




martes, 21 de abril de 2015

Nathalie Crum





Insectívoro

De un lado las mantis fallecen,
del otro sobreviven cucarachas.
Los grillos resuenan esperanzas
-si no ellos ¿quién?-.
Las mandíbulas de las langostas
comen lo que no les corresponde,
Escarabajos doloridos
niegan a sus muertos.
Hormigas obreras cortan hojas
que otros roban.
Algunos tienen las mejores flores,
otros ni un centímetro
donde caer patas arriba.
Y los demás,
solo ostentan su espíritu,
su trillito del aire.
Es la ley de la selva
en el jardín insectívoro.


Caballo de guerra

"Como el caballo se alimentaba de jardines, 
tenía todos los colores de las flores que se comía". 
Aquiles Nazoa.

El agua para beber debería
ser transparente,
sublimarse angélica 
si un rayo la calienta.

En tu pueblo una guitarra rasgaba
y rasgaba su calor de morada.

Hasta que de la llaga más podrida
brotaron gusanos y asesinos,
radiactivos líquidos de bombas
tiñeron pieles, blancas y oscuras,
 no dejaron ni una limpia.

¿De dónde provino el agua pura que nos diste 
mientras cantabas?
¿de los ojos infantiles de un caballo asesinado?

Ojalá la muerte fuera 
como en aquel cuento,
 y niños  y equs 
renacieran, intactos, en los dibujos
 florales de las carretas. 


Equilibrista

¿Cuál sol quemará
la cera de estas alas?
Dentro del abismo,
en ausencia de redes,
huyo de mi hastío,
en nombre de la rosa,
de otros montes,
del dinosaurio
y las lapas.
Avecino una nubosidad,
tenso la cuerda agitada
entre dos mundos,
mi pie ante otro pie
resbala.
  
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Nathalie Cruz Mora: San José  (1987). Estudió Ingeniería en Biotecnología en el ITCR. Es investigadora científica documental, publica  artículos de opinión donde aborda temas sociales y ambientales, es colaborador de a revista 89decibeles. 

lunes, 20 de abril de 2015

Seidy Fallas

 Seidy Fallas
Seidy Fallas


Ayer


Asomada desde la ventana 
hay una chiquilla, 
en su pupila guarda
algodones‐nubes 
de colores. 

Atardece para ella todos los días 
un cuento escondido entre silencios. 

En secreto escucha: 
la ventana siempre estará abierta. 

Un lugar no es más que una ilusión 
de realidad discontinua 
donde los objetos guardan la esencia de los olvidos. 

El mundo pertinaz cuenta su propia historia: 
sigue siendo el mismo. 




Mecanismos para decir adiós


Es que ya no me importa…
–le digo-
…nauseabunda obsesión sería esperar su regreso.
Ella extiende su amistosa escucha,
mientras a mi lengua afianzo
los cálidos verbos que nunca di.

Acuerdo de palabra negada,
un pacto de silencio obnubila el recuerdo.
¿A quien le importa si a dos cuadras-quince meses de aquí
le esperase con brazos abiertos?

Ya no importa
–me digo-.


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Seidy Fallas Vega: San José, Costa Rica (1985). Estudió Psicología (terminando la licenciatura). Trabaja como analista en Investigación de Mercados. Participó en el taller  “Narrativa del dibujo para cuentos” del Colegio Costa Rica. Bailarina de belly dance en su tiempo libre.

Alex Arias

 Alex Arias
Alex Arias


Carne de Conejo 


Caminé despacio, descalzo
me puse al borde
en la intemperie. 
¿Cómo lo vas a hacer
con pastillas
una soga
o de un balazo?

Desde mi cabeza
sentí escurrir el agua hirviendo
hasta mis enrojecidos genitales. 

Con los oídos tapados por el agua
podía sentir en mi vientre
su eco corriendo por el bajante.

Imaginé las paredes grasosas
cuasi obstruidas de esas arterias
y lo difícil que sería tragar toda esa agua rancia.

Yo lo haré en el contenedor, con la soga
algún fin de semana de estos.

Luego, reventó su voz al otro lado
debes irte
si no quieres vivir conmigo.

Fue todo.
Cortamos la llamada
…y  vi diluirse el abundante rojo con la lluvia.




La primera piedra 
(Versión 2)

Rabiosa sombra
  inútil
poblado
luz del asfalto
pervertido cuerpo
tablón erguido
sin memoria
              escuálido
distante.
Duro carbón  de la barricada.
Tótem.
Vergüenza.
incoloro
rostro de cada quien
alma de sal
enrojecidas manos
bofetadas o aplausos.


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Jorge Alexander Arias Valverde: Costa Rica (1969)
Artista visual, investigador y editor gráfico, ha desarrollado proyectos experimentales de narrativa y alfabetización con poblaciones en riesgo social, cuestionando los estigmas sociales y métodos tradicionales como limitantes del aprendizaje. En sus proyectos han colaborado personas no videntes como editores gráficos, jóvenes en riego social como reporteros, transexuales, trabajadoras sexuales, etc.
Ha  estudiado arte, comunicación y gestión de proyectos. Sus trabajos se han mostrado Madrid España, Osaka Japón, París Francia, Managua Nicaragua, Quito Ecuador, entre otros. Ha sido ganador de la bienal de Arte de CR, es miembro fundador de x-comunicación experimental espacio.


Tatiana Loayza

Tatiana Loayza



Los tupper de tu casa

No es por vos ni por la comida
Paro las cosas están declinando
Ricardo Marín

Tengo una estructura plástica  de tu madre
fructificando en mi escritorio


Los gusanos lagrimean
no sé si por la cebolla que traía la ensalada
o por las canciones cortavenas  de Chayanne

Un mensaje tuyo:
“Eh por favor  mi madre está preguntando por los
                    / tuppers de florecitas”

Mensaje de respuesta:

“Recipiente carajo
recipiente”


Dos gusanos se desprenden de una rama
Maduros y aún llorosos
los recibe el picadillo de papa que trajiste
y que nunca comí

2 meses más tarde
El celular estalla de mensajes
Y una selva de tuppers en mi habitación


Perdón
Recipientes


Carajo.





Sádica

  
A nuestras hormigas  Atta


Regálame una procesión de zompopas
Que me acaricien con sus patas y antenas

Cuando pierdan sus hojas
sé que me arrancaran la piel hasta desangrarme

Deja que alimente a sus hongos




Daltonismo


Mis senos sin tus lentes
son luminosas ondulaciones
¡exhalo!
y en una escala de grises
se convierte el pulmón izquierdo


Pido un ataúd verde
descansaré sobre el follaje
¡Lo quiero rojo Andrés!
rojo como el pasto que comen las vacas

¡vEEErde!


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Peruana-costarricense, 1986.
Egresada del ITCR en Ingeniería forestal. Ganadora del primer lugar en categoría Poesía del IV Certamen Artístico Estudiantil Armando Vásquez. Ha publicado su primer poemario Piedrera (BBB Producciones) en el 2014. Además, cuenta con publicaciones de algunos poemas en las revistas: Miércoles de poesía, InterSedes de la UCR, Ágora 1
27 e Isla negra.




Sebastian Acuña

 Sebastian Acuña
Sebastian AcuñaSebastian Acuña


Lotografía


¡Oooooh!

Cuántica quimera
que quitas
kaleidoscopios
quirúrgicamente
como quien cae
corriendo
con cada caricia
quiebra cráneos

 -ó-

Quien cría
crines crematorias
para sus esposas


¿Qué más da si soy eterno?

Mi nombre es
Acroste
Y mi madre es
La leche.
Por destino, manifiesto: Ser Rey Totalitario
De la totalidad del Universo en esta
Trayectoria y las otras 30
Aburrido
Por la mundanidad
Del planeta tecero
De  trombres y trujeres
Víctimas del Sagrado
Libro de las Palabras Correctas
Soy Caballo de Carballo
Soy Alfil afilado
Siembro polvo en la garganta
De los misiles

Escucho los acordes que
Componen aquellos que
Vienen del retorno
Y
Aquellos que vienen del teléfono.

Marcho con los peones
Del tercer sexo
En mitad de banquete
En el Ministerio del Futuro

Fenixeando
Entro a la atmosfera
Rasgo las vestiduras
Del Sonido
De sus:
           Gatas/alfombras
           Ciegos/cortinas
Y profetizo
Y vuelvo a profetizar
Y sigo profetizando

Pero mi transmisión
Queda sin ser escuchada
Por-no-ser-legal

ABURRIDO, desordeno los trópicos donde colgaron
        las armas para amar
        los tenedores para matar

Sigo aburrido, me voooooooooooy
Con el capullo que es la (des)Madre Palabra, mi automóvil por el Universo, llego a la Torre y doy jaque a los Tres Tristes Tridimensionales Trinitarios Tigres
Cantando:

“Que soy creador y criatura de todo lo que es IN/nuestro,
Que se reduce a estas palabras que

P  o u  n  d
E   l  u  a  r  d
L   o  r  c  a
M  u  r  r  i  l  l  o
S   e   r  r  a  n  o
D  a  l  t  o  n
Me robaron el lustre que guarde 777 silencios”

Y a vos que me lees, te pregunto.

                                                    ¿Qué te importa si soy eterno?                                          

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Sebastián Acuña Chaverri: San José (1990) Artista de Performance en proceso. Egresado del Taller Nacional de Teatro en el 2013, estudiante de Artes y Educación. Busca experimentar y aprender de todas y cada una de las Artes. 


Danny Solano

  Nanny Solano
                    Danny Solano



43 Marías

Tomá el cuerpo despedazado de tu hijo, así como Miguel Ángel lo puso en tus regazos.
Como aquella pecadora hizo, limpiá las heridas de los clavos con tus lágrimas.

María,
humana María,
en tu cara demacrada,
por las interminables noches,
nadan garrapatas,
surcan espasmos migratorios
de un atardecer palestino

María,
en la médula tuya
cabalga una tormenta de granizo,
y el monstruo tragaire te asola,
devora tu respiración,
asusta tus labios y tu pecho.

María,
tus huesos tienen un ataque de pánico
y no saben qué hacer para sostenerse.
Tu vientre quiere reventar y espolvorear por los aires
Flores muertas
Mariposas enfermas

¡María!
¡tus senos que amamantaron
quieren resquebrajarse
y desparramar su leche
a modo de protesta contra el cielo!

Humilde María,
María,
hermosa María...

Le llaman María a aquella,
a la que le matan a un hijo inocente,
hay una,
por cada estudiante.



Stendhal (delirios fáusticos)


Ginger es el nombre del trasvesti que se acercó a preguntarme cómo estaba, la noche que vomitaba pedazos de hígado en una esquina de Los Ángeles

Beksinski le maquilló como Nefertiti
terciopelo que hipnotiza con su mirada
sube por mi espalda
clava sus colmillos en el hipotálamo
-fría garúa que eriza los vellos del esqueleto-

                   ¡AJ!
         ¡AJ!
¡AJ!

(y en medio de aquella escena
me di cuenta de que
en la caricia piadosa
de esa mirada pecadora
cabía la belleza de la noche
entendí
que dentro de la oscuridad de unos párpados maquillados
no había iris sino nebulosa
 
y colapsa mi universo, fabrica soles que dan calor a dos palmas que asustadas tiemblan, como si sostuvieran helio compuesto por átomos de tristeza, y transformaran mis desechos de vino fousforecente en el brillo atómico redentor de la fe absurda

Llora acera
Llora por tus penas
Has visto la liberación de la humanidad
Haz de ver la re-creación
Abrázame
Recíbeme entre tus grietas
que las brisas lleven los miedos

Así poblé el mundo nouménico con mi sola presencia
Soy el todo y la nada

Los cúasares yacen en mi palma
Los enigmas ya no son diamantes oscuros
el Sinsentido es solo un talismán que llevo en el pecho y que arrojaré por un caño.

He de imponer mis manos sobre la luz y la oscuridad.
He de imponer las palabras a los solsticios para que versen sobre cómo se desbarata la naturaleza humana
como hojas
                                                                                              caen
                         hojas
                                                                        que
                                               caen

He de imperializar y rebelar estas flores de poró, para convertirlas en colibríes tulipanes que volarán sobre el corazón apunto de ocultarse, en el horizonte volátil del ser. Vi que caían,
                                                         caían, 

como los hombres que llueven hacia el abismo fascinante.
Mientras Liszt se desquicia en los pentagramas retorcidos de imágenes destructoras
Teclas demencia
Violines desahuciados y guitarras eléctricas distorsionadas que se contorsionan en edenes dantescos

La obra está hecha
La suerte está echada
Yo, hombre mortal, rujo
que desafié el non plus ultra de lo que podíamos cruzar
Contemplen mi pasión)

¡AJ!

-Noc
                       te
m
Noc
                                                      tem
-Disculpe, ¿está bien?

-No. Váyase.

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Danny Solano Gómez: Cartago (1987). Periodista. Integrante, desde 2014, del Taller: “Del poema a la arquitectura del poemario”, impartido por Melvyn Aguilar y Cristian Marcelo.




Saúl González

Saúl González


BLUES

Hoy tengo la lengua
atada a mis piernas
como un grillete.

Quiero la fuerza de una mosca
para arrojarla a un río.
Subo una y otra vez
por la falda de la melancolía. 

Cuando llego a su seno,
abrigo convexo,
menguo hasta convertirme en bebé
y me quedo dormido.


Hoy me cabe una catedral en el pecho,
sin santos ni curas.





UNO

Uno es eyectado del vientre de su madre
como tiro de cañón,
lanzado del útero al éter,
a la luz de los colores y los géneros,
condenado a ser una ruina
que debe levantarse desde el polvo
sobre sus propios pies temblorosos
urgido de mamar la leche mundana.
Uno es una sombra arrojada al suelo
con las uñas enterradas en un poema,
en la enigmática inmaterialidad de la memoria.
Uno es la pieza que no faltaba,
destripa la ausencia una y otra vez
llora amargamente y ríe sin cautela,
hasta que un día
observa el vacío
y se da cuenta que no tiene
más que una tarde oscura,
con olor a retirada,
con sabor a pechos de mujer,
marcada bajo el único signo
que queda a la vista,
la espera.


ERROR HISTÓRICO

 Vos y yo deberíamos haber acabado
como esas parejas
a las cuales los años les retumban en los oídos,
que escuchan grillos en lugar de reclamos,
gastan los besos como si tuvieran fecha de caducidad
y los saborean como un zumbido de abejas en la boca.

Hoy recordé, no obstante,
que no estamos juntos,
los besos se me vencen
como las latas de comida en las gavetas
y los años me están dejando sordo del oído izquierdo
sin que ni siquiera lo sospechés.

Esto, sin duda, 



ALEJAMIENTO

“No hay barrera entre la nada
y un rico universo lleno de materia”
Frank Wilczek
 El vacío es nuestra madre.

Sos esta página
que estuvo en blanco.

Dentro de mi cuerpo
percibo entrañas,
un corazón, un hígado,
no hay problema,
las vísceras conocen su trabajo.

Pero cuando percibo un agujero
enorme como la palabra espanto,
que se aloja en mi interior,
me sale por los ojos
y se expande
hasta que dejo de verlo,
sé lo que somos.

Estamos hechos de vacío,
no nos alejamos,    
distancia es la madera
que empalma nuestro espacio.
es un error histórico.

Que la historia, pues, nos lo reclame.


CONFESIONAL


Bajo fe de juramento rendida sobre agua,
mutilada hasta lo irreconocible,
apercibido por mis insomnios,
desvaríos,
trances y complejos
de las penas veniales y las perpetuas,
me confieso:

Poeta moderado,
con una soledad igual a la marea,
discontinua,
constante.
Con huesos sellados como la muerte
que manoseo de forma vana e impune.

Desencantado,
seco,
roído por las distancias.
Atrapado en capítulos monótonos y largos,
los versos se acumulan en el suelo de mi espíritu.
Debo barrerlos,
como se debe,
hacia afuera.
La pleamar debe ser desahogada,
pero a menudo estoy asquerosamente limpio,
solo tengo un rezo en la punta de la lengua,
sesudo,
infértil,
y lo pierdo llorando
con la sensación de que no vivo ni escribo,
únicamente sucedo.

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Saúl González. Nació en San José en 1977, pero vivió su infancia en Barrio Santa Cruz de San Isidro de Heredia. Se recibió como como Abogado y Notario Público en el año 2000. Desde ese año se desempeña como abogado litigante y profesor universitario. Algunos de sus poemas han sido publicados en revistas literarias, pero la mayor parte de su obra poética es inédita.