No llores, vieja araña. Ya HABRÁ TIEMPO DE TEJER PUDRIDEROS
Y MAZMORRAS, tiempo de advertirle al tiempo todo el tiempo. Las gotas caen
huecas, araña mía, y un polvo amargo se eleva hasta el cielo.
Obscenamente en tierra
Crecí en un puerto,
mirando los barcos anclarse cerca de las estrellas
y a los marineros estallar obscenamente en tierra.
Adela Quirós
No conocí el mar hasta el verano,
crecí en un pueblo lluvioso,
en un infierno tropical,
con gallinas degolladas,
conejos desollados
y tepezcuintes fritos.
Me trajeron a una ciudad de risas y mendrugos,
y no vi un zopilote
hasta que la muerte bailó
sobre la ausencia de mi perro.
Para hallar las pistas de una encrucijada,
busquen un hervidero de ángeles,
un horizonte con una lámpara de pilas.
Ahora vierto el mar
sobre las máscaras,
el azul, sobre los trastos,
y la delicadeza, sobre una mesa sordomuda.
Las esperanzas pasaron por mi sueño,
pasaron años,
trompos,
lunas llenas.
Sostengo lo que soy con solo un dedo,
lo que no soy con tinta negra,
lo que pude ser con un papiro,
lo que podría ser con furia, asco y alegría.
Todo está, menos el mar.
A usted le dejo su gusto por la espuma,
la sal y la arena del reloj.
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Licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad Nacional. Perteneció al taller literario “Francisco Zúñiga Díaz”, del que fue director de las publicaciones: Semblanza, Frondas y la Biblioteca del Café entre 1992-1996. Participó en el Encuentro Nacional de Escritores (1996), celebrado en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica. Fue incluido en el estudio Voces tatuadas (Crónica de la poesía costarricense 1970-2004) de Jorge Boccanera. Ha publicado tres libros de poesía: Todo es lo mismo y no es lo mismo (1994) Entre dos oscuridades (1996) y Fragmentos Fantasmas (2000) uno de ensayos Las esferas de memoria (2004) y en el 2012 presenta su último poemario publicado Corriente subterránea

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